Hola de nuevo

Hola!

Estoy de vuelta. Me he tomado este pequeño descanso del blog para casarme, ir de luna de miel a Londres, cambiar las cosas que no me gustaban de mi vida y coger fuerzas para una nueva etapa.

Lo normal en la blogosfera es avisar a tus lectores de que vas a tomarte un descanso de bloguear, pero bueno, aquí están las explicaciones de todas formas.

Uno de los motivos de dejar de escribir era que no tenía nada (interesante) que contar y a principios de año me había planteado no hablar tanto sobre temas personales y darle al blog un enfoque más técnico. Este objetivo se me estaba escapando un poco de las manos, porque estaba pasando un mal momento en el curro y al llegar a casa, después de dedicarle al curro (y sus problemas relacionados) más tiempo del razonable, sólo me apetecía hablar de lo inútil/estúpido/perdido que había sido el día, y vosotros ya tendréis bastante con lo vuestro.

Me preocupa bastante mi privacidad y también me preocupa la responsabilidad de hablar con un nombre y una cara. Hubiera querido contaros muchas cosas, pero no me he sentido con la libertad de hacerlo porque sabía que algunas de las personas implicadas leían el blog. Intentaré cambiar eso.

Y ahora, qué os parece si hablamos de cosas interesantes…

Más de lo mismo

BRASS: «¿Qué haces después del trabajo?»

GRISOM: «Más trabajo.»

extraído de CSI

Le están dando un masaje a mi vida. Vuelvo enseguida. 🙁

Mucho curro poca diversión…

Hola. Jo, ya ha pasado otra semana. Estoy hasta atrás… Llevo durmiendo muy pocas horas demasiado tiempo y además es como si no existieran los fines de semana. Odio cuando se da esta continuidad jueves-viernes-viernes-viernes-lunes…

Uno de mis tareas traga-minutos ha sido el diseño, alojamiento y puesta a punto de una web, cuyo servidor de correo he acabado de configurar hace escasamente 5 minutos (llevo 3 días luchando…).

Otra horripilante tarea, más relacionada al mundo real, es la redacción de una memoria para mi curro. Ya van dos semanas viviendo en su compañía.

Las peores tareas son las que no se acaban. Esas y a las que dedicas horas y horas y horas y no avanza el trabajo. Me acuerdo continuamente de Momo y los hombres grises. Que no habéis leido Momo?? A qué esperáis?!?

Este fin de semana no voy a trabajar! A dios pongo por testigo!

Recordad que mañana es viernes, o sea que aunque yo no esté tenéis que hacer el baile del viernes, pero sobre todo, hagáis lo que hagáis, no toméis ninguna decisión importante mañana. 😉

mileuristas

Este es mi pequeño homenaje al colectivo de los «mileuristas», al cual pertenecí durante algún tiempo que no fue mucho pero que se hizo muy largo. (Recorte de mileuristas.es)

¿Qué es un mileurista?
Mileurista es todo aquel que no ve recompensada su formación con la calidad de las condiciones de su trabajo actual ni encuentra oportunidades de mejora laboral o desarrollo profesional autónomo. De forma simple se asocia esto a una remneración comparativamente baja (1000 euros, aunque la mayoría está lejos de este sueldo). Aquí entendemos que no se trata únicamente de un problema de sueldo. Mileurista es el que ve como su trabajo no le permite acceder a una vivienda digna y debe, por ejemplo, renunciar a aspectos importantes de su desarrollo como persona, profesional y ciudadano. Así, el mileurismo afecta no sólo a la pura contribución y retorno al sistema económicao sino a la calidad de vida cotidiana, actual y futura de muchas personas en nuestro país y a sus posibilidades de participación democrática. Los ejemplos son múltiples y no sólo afectan a nuestros universitarios: diseñadores, publicist@s, periodist@s, informátic@s, investigador@s, becari@s, personas con formación práctica… forman parte de un colectivo cuya capacidad y talento ni se aprovecha, ni se fomenta, ni se promociona, cosa que no pasa en otros países europeos. Es un síntoma de que el modelo socioeconómico español no da respuesta adecuada a los retos personales, profesionales, sociales y económicos de la sociedad digital globalizada. Predominantemente se trata de personas entre 16 y 37 años, unos cuatro millones de personas. Un problema demasiado grande para obviarlo?.

Ánimo chicos!

Salamanca, papeles y otras filosofías de viernes

Por fin es viernes. Este viernes ha sido el final de una larga y dura semana de curro, por lo que aprovecharé para descansar merecidamente.

También marca el final a tanta gilipollez de papeles arriba, papeles abajo. A ver si la gente empieza a olvidarse de tanta chorrada de papeles ya y empezamos a preocuparnos por cosas serias: lo que cuesta una vivienda digna, la falta de medios de nuestros investigadores, la problemática social de los mileuristas*, la despoblación del medio rural,… no sé, lo que sea, de verdad. Que lo de los papeles ya huele. Confío en que la escasa memoria histórica de los ciudadanos permita un olvido rápido e indoloro.

Sería mucho más fácil olvidar si el Madrid fuera primero en la liga… 😉

Antes de despedirme quisiera deciros que algunas de las declaraciones vergonzosas que hemos visto estos días en los medios de comunicación, no son en absoluto representativas del pueblo salmantino y que la inmensa mayoría de la gente de esta ciudad históricamente ilustrada no comparte esas opiniones reaccionarias.

Por cierto, Pepo se va de vacaciones; pásalo genial!

Voy a empezar mi fin de semana desde ya. Nos vemos.

*mileurista: lo explicaré en la siguiente entrada

Paraskavedekatriafobia

Hoy he leído un par de cosas en Microsiervos que me han encantado. La primera es la definición de «paraskavedekatriafobia», que es como se denomina la fobia al viernes 13. La segunda, y que pasará a ser una de mis favoritas es la regla del viernes:

Los viernes nunca, jamás, son el día adecuado para lanzar un nuevo servicio ni para hacer ningún cambio importante en los sistemas. Por tanto, los viernes no se hacen cambios ni se lanza nada nuevo.

La argumentación es bastante sencilla: si algo sale bien a la primera, generalmente suele ser porque te has equivocado en algo. Como lo general es que siempre haya algún fallo (igual que te das cuenta de un fallo en el documento justo después de enviarlo por mail, etc.) y no nos gusta quedarnos hasta las tantas en el curro y menos un viernes(!), pues lo mejor es que lo dejemos para otro día.

Aquí en Salamanca hay un agravante: al ser ciudad universitaria es de rigurosa tradición salir los jueves y, como dirían en la hora chanante, enchufarse al frasco. Esto convierte cada jueves en un viernes virtual, lo que deja la semana con sólo dos días útiles, je, je.

No, no me he equivocado. He dicho dos: martes y miércoles. O me váis a decir que los lunes son productivos? Entre el síndrome larguero y las reuniones de planificación…

Bueno, que la intención de este post es que lo paséis genial el fin de semana. Nos vemos la semana que viene.

El abandono (poco-tiempo-remix)

Parece que os he abandonado. No temáis. Bienaventurados los que con paciencia se contienen de maldecirme. Sigo aquí. Muy liado. El tiempo se me pasa volando, literalmente se me esfuma de las manos. Recibo mails de alguno de vosotros (Elena, Luis, … muchisisísimas gracias), pero los veo pasar… Cuando me acuerdo ya han pasado días. Mea culpa. Sorry. Espero que mi vida se estabilice en breve.

Los culpables de la escasez de tiempo son los demasiados proyectos que tengo entre manos. Habéis visto theorangeduck? Hay algo bastante interesante acerca de unas tostadas milagrosas… O era un sandwich mixto? Me quedaron divinos…

No soy muy dado a mezclar curro y blog, pero por una vez os dejo echar un vistazo a lo que me traigo entre manos: Red Arrayán. De aquí a navidades tengo que empezar otro proyecto que tengo prometido hacer desde hace tiempo y del que os hablaré oportunamente.

Disfrutad. Os prometo pasarme por aquí antes de que acabe la semana.

Llegan las vacas

Hoy, sobre las 14h, Meli y yo entraremos en modo vacaciones. Por fin! Este año ha sido durillo y las vacas son bien merecidas.

Sólo queda un último día de currillo para que olvidemos durante algún tiempo a jefes, compañeros y otras aberraciones.

Que la gran sonrisa os acompañe.

PS- No, no pasaré mis vacaciones en un manicomio guatemalteco…

Madrugar

Odio madrugar. Odio madrugar más que nada en el mundo. Incluso más que venir a trabajar.

Hacía mucho que no llegaba tan pronto a trabajar.

Sólo pasaba a dar los buenos días y hacer un poco de tiempo hasta que empiece la reunión.

Abrigaros; hace un frío que pela ahí fuera.