Síndrome del viajero eterno

200m

Una de las cosas que más me cuesta explicar a alguien que siempre ha vivido en el mismo lugar, es la sensación de no pertenecer a ningún sitio. Es una especie de ansiedad, de no estar a gusto, de que falta algo… Yo lo llamo «síndrome del viajero eterno», porque una vez que picas ya no hay vuelta atrás, y me he cruzado con muy pocas personas que sepan a qué me refiero. Los expertos lo llaman «choque cultural reverso» (y tiene un cuadro de síntomas médicos que os ahorro).

En su forma más sencilla, sería algo tal que así: al irte de una ciudad, tu memoria de esa ciudad se fija en ese momento y permanece inalterada para siempre. En nuestro nuevo hogar, siempre echaremos de menos esa ciudad e incluso idealizamos ese recuerdo. La realización de que uno sufre el síndrome se produce al volver y es por eso que esta enfermedad es tan cruel; es entonces cuando nos damos cuenta que ese lugar idealizado en nuestra memoria ha seguido evolucionando sin nosotros y que ya no tenemos esa familiaridad que recordamos. El efecto es más fuerte cuanto más distintas sean las culturas entre sí y cuanto más tiempo haya pasado (por norma general).

Y así entras para siempre en una dinámica en la que nada es casa. Quieres vivir en una ciudad collage de recuerdos, experiencias y personas. Una mezcla de estilos, arquitecturas, gastronomías… Una ciudad mezcla de los recuerdos de todas las ciudades que has amado. Pero esa ciudad no existe. 🙁

Y el que no ha viajado más que de vacaciones no lo entiende. Y te dirá «No es para tanto». Y para él (o ella) casa siempre será un lugar concreto. Generalmente se entiende que tienes que vivir en otro lugar al menos un año para notar los efectos.

Hace poco leí un artículo en inglés cuyo título podríamos traducir por «Volver a casa tras vivir fuera» y que lo explicaba de maravilla. Una de las cosas que decía la autora, Corey Heller, es que tiene esa sensación de querer volver todo el rato, pero cuando vuelve en realidad está deseando irse de nuevo. Esto es algo que he sentido muchas veces, pero no había acabado de entender a qué se debía.

También explica que conocer otras culturas te cambia para siempre, y que a pesar de no encontrarte «en casa» en ningún sitio, es un sacrificio que se volvería a hacer dada la oportunidad.

Coincido con ella en que lo que pierdes en familiaridad de tu ciudad, lo ganas en familiaridad internacional; te conviertes en un animal de aeropuertos, y los check-ins y los controles de seguridad se convierten en algo trivial. Te conviertes en una persona más observadora y te resulta más fácil coger los principios básicos de la cultura en la que te encuentras y adaptarte a ellos.

Concluye que al final, uno debe dejar de preguntarse si se sentirá en casa algún día (o mejor dicho, en algún sitio) e intentar averiguar qué nos hace falta para sentirnos en casa ahora, donde estemos en este preciso momento.

Y los que sois un poco nómadas sabréis que al final hay esas pocas cosas, o esas pocas personas que serán «casa» para nosotros allá donde vayamos. Y algunos tendrán la suerte de que esas personas les acompañen y casa será cualquier lugar.

Los últimos meses

mosaico flickr enero

Los últimos meses he estado haciendo bastantes cosas. Como siempre el curro (aunque de eso os he informado ya), además de viajar a Roma, recibir algunos huéspedes aquí en Londres, volver a España por navidades… No he tenido demasiado tiempo de contaros mis andanzas, pero en mis fotos de flickr hay algunas muestras de lo que he estado haciendo.

Gira

Por cierto, al final fueron unos 1900km. Espero que estéis todos de vuelta sanos y salvos.

Gira Navideña

Hola a todos.

He estado liado últimamente y la verdad es que no tengo mucho que contar (contradictorio?), sólo pasaba por aquí para despedirme antes de hacer la gira navideña 2004/05 por las españas…

En total, la gira (Meli, yo y el focus) recorrerá unos 1789km y tiene un presupuesto estimado de unos 165.48 Euros (de los cuales 75 alimentarán las hambrientas arcas de las concesiones de autopistas). Pasaremos por nosecuántos pueblos con una sola finalidad: llenar de nuestra rebosante alegría la morada de nuestros padres…

Ay! Quien diga que la navidad no es bonita…

Pero antes de todo eso, queda el fervor de las últimas compras, la dichosa comida de empresa, etc, etc. Vosotros no lo véis, pero a este lado de la pantalla estoy sonriendo…

Bueno chicos. Me dejaré caer por aquí para dar el pistoletazo de salida.

Sed buenos.