Seguridad

Hace unos días me pararon en el control del aeropuerto de Stansted (cerca de Londres) por culpa de una botella de agua que se me olvidó sacar de la mochila. Cuando la empleada de seguridad del aeropuerto registró mi mochila, el agua se convirtió en algo anecdótico cuando encontró mi cargador casero para el iPod (mi «Minty Boost«).

Tras las primeras preguntas típicas (¿Esto qué es? ¿Para qué sirve?…) yo ya me temía lo peor. Ya ha habido otras muestras de amor entre el Minty Boost y diversos cuerpos de seguridad aeroportuaria. La siguiente pregunta creo que fue la crucial: «¿Lo has hecho tu?». Por suerte tuve algo de reflejos y contesté que no, que era un kit comercial. Una mentirijilla que me salvó un poco.

Después pasaron mi Minty Boost por el detector de explosivos, otra vez por rayos y la empleada de seguridad consultó con unos 7 compañeros. Finalmente, consultó al supervisor, que me volvió a preguntar qué era aquello, para qué servía, etc. Su reacción me sorprendió gratamente: ponía cara como de «pues qué chorrada, si tiene para poner pilas» o de «pero si no hay explosivos por ninguna parte, ¿cuál es el problema?». Después de preguntar a la chica que nos paró si por lo demás tenía alguna duda con el pasajero y que le contestara que no, me dejaron ir.

A diferencia de lo que hubiera pasado en Estados Unidos, no tuve que dejarlo atrás, discutir con un agente del TSA ni intentar explicar fundamentos de electrónica, capacitadores o reguladores de voltaje.

He de decir que el personal fue en todo momento educado y paciente. En ningún momento me sentí amenazado, como cuando he pasado controles similares en Filadelfia, donde el personal es seco y cortante (cuando no directamente borde).

A raíz de esto, leía en microsiervos al día siguiente de que me pasara esto que El Parlamento Europeo pide el fin de las restricciones para llevar líquidos en los aviones. Por fin algo de cordura en este mundo!

DIY

Desde hace una semana o así ando liado con nuevos proyectillos. Esta vez dejo el teclado y la pantalla y me he apuntado a la moda DIY. El «Házlo tú mismo», como se diría en castellano, es inherente a la cultura Geeky en los últimos años el modding y el tunning se han nutrido de la extensa información disponible en internet y a la vez han aumentado sensiblemente el número de personas que se compra un soldador, estaño, cables… y se lanza a la aventura de crear.

Hay de todo: electrónica, sonido, radio, mecánica… Como he dicho antes, prima lo que se pueda aplicar al ordenador (luces, neones, cajas, decoración, ventiladores, etc) o al coche (sonido, amplificadores, iluminación, neones…).

La lista de cosas que podemos crear es infinita: Una webcam de infrarojos, un anillo de una moneda (! enlace roto), un transmisor de sonido por laser, un reproductor mp3, … El único límite es Google.

Hasta ahora me he comprado: un soldador, estaño, cables varios, leds, placas de baquelita, revelador, atacante, resistencias, conectores varios, … Estoy experimentando con placas de circuito impreso (PCB’s) y mi primera creación ha sido el Led Meter.

Pronto postearé fotos de mis materiales y creaciones.

Cerebros electrónicos

[He enviado una copia de este post a BarraPunto]

Hoy en el diario «EL PAIS» aparece un artículo titulado «Así funciona la mente» en el que se exponen muy por encima las teorías de Jeff Hawkins (un ingeniero de Silicon Valley) acerca de cómo funciona exactamente el cerebro.

Yo soy biólogo y no me deja de resultar irónico que sea un informático el que haya dado este gran paso: una teoría que de alguna forma echa por tierra cosas que se daban por sabidas en neurología. Según Hawkins, la corteza no genera comportamientos sino que se encarga de hacer predicciones. Supongo que queda mucho por escribir en esta historia: los hallazgos de Hawkins son en gran medida teóricos. Más que descubrir algo concreto, Hawkins ha interpretado los datos existentes de una forma distinta (y muy creativa) y es la idea en sí la que puede posibilitar grandes avances en el campo.

En una entrevista, Hawkins admitió que ingenieros y científicos entendían mejor su teoría que los neurólogos. No me extraña. En biología no se imparte «Computación predictiva aplicada«.

Habrá que reciclarse (profesionalmente hablando).

En fin. Un buen día para la ciencia, no?