Google se vuelve malo

Hace unos días hablaba con Loki sobre Apple, Microsoft, Google y Yahoo. Loki argumentaba (no sin razón) que es el tamaño de las empresas y ciertos intereses de sus competidoras lo que condiciona ese halo de “compañía buena” o “compañía mala”. La reina de las malas hoy por hoy es Microsoft. Loki aseguraba que esa fama no es merecida, que Microsoft no deja de ser una compañía que hace software y que gana mucho dinero haciéndolo…

Google ha tenido el halo de santa. Durante mucho tiempo. Y ahora que Google crece peligrosamente se rumorea sobre su creciente poder, la cantidad de información que Google tiene sobre cada uno de nosotros… Pero eso ha pasado siempre, no? Porqué hasta ahora no se ha discutido sobre esto?

Yo estoy enamorado de Google. Empecé a usarlo cuando Yahoo era el rey indiscutible y me enamoré de su página impoluta y blanca. Apenas sin imágenes, sin publicidad… También tenía que ver que por entonces no había ADSL y Yahoo tardaba siglos en cargar. Yo estaba enamorado de Google.

Google ya no es un buscador, es una empresa de publicidad. Esta frase se ha oído mucho últimamente y no deja de ser algo tópica, pero explica perfectamente lo que está pasando: Los chicos de Google se habrán pensado si es mejor ser buenos o ganar mucha pasta.

Google ha cambiado mucho. Su valor ha subido como la espuma y aprovechando el tirón han diversificado su negocio y han buscado nuevos servicios, como por ejemplo Google Maps. Pero ha cambiado algo más: han dejado de ser los estudiantes que inventaron un algoritmo de búsqueda y se han convertido en hombres de negocios. Lo malo de esa evolución (por lo demás bastante corriente) es que han olvidado dónde empezaron.

Hoy estoy disgustado con Google porque a Noah Vawter, del que ya hablé hace un tiempo en la entrada “Traficando”, le han mandado una carta pidiendo que baje su programa que permitía hacer imágenes grandes con las fotos de satélite de Google Maps. En su página, Noah habla de por qué esto no es bueno y de por qué no impide que determinadas personas abusen del sistema de Google Maps.

Hoy en día se tiende a tomar medidas de seguridad para todo (aeropuertos, sistemas anticopia de cd’s, cartas de los abogados de Google…). Esa seguridad excesiva coarta la libertad de las personas normales y es totalmente inefectiva contra las personas que intentan dañar o aprovecharse del sistema. Por ejemplo, el sistema anticopia de los cd’s puede impedir que me haga una copia de seguridad para el coche, pero no impedirá que una mafia de piratería haga mil copias para venderlo. Aplíquese lo mismo a los aeropuertos y a Google.

¿Entonces porqué? Supongo que la calma vigilada inspira a su vez más calma o habrá personas que se sientan más seguras gracias a ella. Yo sigo pensando que Noah, como otras tantas personas que han creado un programa capaz de hacer algo que nadie se había propuesto antes, no debería ser censurado.

Aquí queda registrada mi [extensa] queja.

PS – Algunas personas me han pedido una copia del script de Noah (ya que el suyo ahora convierte las fotos en blanco y negro). Creo que facilitar esas copias iría en contra del espíritu y la voluntad de Noah. Este post debería haber dejado mi opinión al respecto clara. Lo siento.

Traficando

Esta semana ha acabado de forma explosiva para el blog: mi número de visitantes se ha multiplicado casi por 10 en un par de días:

gráfico: tráfico del site reven.org

¿Por qué? Dos cosas: en primer lugar mandé un mail a Noah Vawter porque su script para hacer imágenes gigantes con google maps tenía un fallo que no permitía su uso con Europa*, de poco mérito, pero que Noah ha recompensado con un link de todos modos; y en segundo lugar, en el Weblog sobre weblogs de clarin.com, hicieron una referencia a mi post sobre Google maps en éste artículo.

En fin, gracias a todos. Cuanta más gente pase por aquí, mejor.

Thanks for the link, Noah!

*[Extremadamente técnico] Simplemente había que cambiar un v=1 a un v=2, porque el software de google maps se ha actualizado a la versión 2 con la inclusión de imágenes del resto del mundo. El mérito es mínimo.