El viaje no acaba nunca

El viaje no acaba nunca. Sólo los viajeros acaban. E incluso éstos, pueden prolongarse en memoria, en recuerdo, en narrativa. Cuando el viajero se sentó en la arena de la playa y dijo: No hay nada más que ver, sabía que no era así. El fin del viaje es simplemente el comienzo de otro. Es necesario ver lo que no ha sido visto, ver otra vez, lo que ya se vio, ver en primavera lo que se vio en verano, ver de día lo que se vio de noche, con sol, donde antes la lluvia caía, ver el trigo verde, el fruto maduro, la piedra que cambió de lugar, la sombra que aquí no estaba…

José Saramago, en Viaje a Portugal. Gracias a Cris.

El código Da Vinci

De nuevo se me ha ido una semana volando. En parte por lo de siempre: ordenador y curro y poca diversión. Pero esta vez hay otro culpable: por fin me he acabado “El código Da Vinci” (en poco más de una semana?). Si leyese siempre así, podría haber hecho lo de los 50 libros al año.

El libro en sí está muy bien. Sólo le he encontrado 2 pegas:

  • Dan Brown abusa un poco de los recuerdos de los personajes. Cuando cree necesario explicar algo, pero ese algo no encaja en el momento (o el contexto), a recordar! Así incontables veces. La recursión se hace más notoria cuando quiere dar suspense con algo que se recuerda por primera vez muy al principio del libro y que sólo se recuerda del todo cerca del final; algo siempre interrumpe al personaje o no se vé capaz de seguir recordando.
  • El final. Quizás el Sr. Brown haya optado por lo más realista o lo menos comprometido y es inevitable esa sensación de lo que podría haber sido si…

La historia merece la pena e incita a pensar en muchas cosas. Ese es el objetivo de un libro, no?